viernes, 18 de noviembre de 2011
Efímero
Lo que viene rápido se va rápido. Las mismas lágrimas que ayer servían para acentuar la alegría hoy solo traen desgracias y tristezas. Poco a poco todo va acabando. La ilusión es algo éfimero, y de repente desaparece. El amor es algo más duradero. Cuando la ilusión se acaba, el amor queda destrozado, y el corazón, inerte. El anhelo de encontrarla reaparece, y los sentidos apremian a una desconfianza vaga en la que Ella siempre ha estado presente. Por mucho que el interior pueda cegar, siempre estará ahí, esperando, acechando, preparando su lecho para poder reposar a su lado. Esta es la triste historia de la realidad. Un mundo ensombrecido por la vaga pena de aquellos que sufren. Así es todo, y así será siempre.
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