miércoles, 29 de junio de 2011

Poesía

Cual piedra quebrada,
así era su vida.
Rodeado de amigos,
en soledad se sentía.

Profundo vagaba
en su interior,
hayó una brecha
en su corazón.

En dos pedazos
se dividía.
¿Cual de ellos antes
se caería?

Fuere cual fuere,
se resentiría.
Un gran dolor
él conocería.

Decidió esperar
a ver qué sucedía
pero la incertidumbre
lo corrompía.

Su alma tornó
de un negro color.
Más fuerte que el fuego
era su dolor.

Poco a poco
se desmorona.
Y su poca vida
se descontrola.

Cerca de la muerte,
en su último respiro.
Un nombre pronuncia
¿cual habrá sido?

martes, 28 de junio de 2011

Ella.

Tan pequeña, tan aparentemente frágil, tan oscura y siniestra... Aunque se empeñe en mostrar su dulce cara, no puede evitar su naturaleza. Su nombre es sinónimo de muerte, y a la vez, de vida. Su empeño en negar su verdadero ser es tan desesperado que provoca una pequeña lástima en mi interior. Pero yo sé como es, al igual que sé que en el fondo de mi alma, poco a poco fluye esa pasión a través de mí, y es incontrolable. La dejaría beber de mí, tanto tiempo como quisiese, y la verdadera razón para este deseo es el anhelo de estar siempre ahí, a su lado. Es la llamarada que nunca se apagará en mí. Es el deseo de muerte.

ii

contador de visitas