- ¿Y esto que es?
- Un corazón, milady.
- ¿Sabes para que sirve?
- Realmente no, lo dejaron ante su puerta. Solo sé que tiene un nombre en su interior.
- ¿Ves estas marcas?
- Sí, milady, pero no sé lo que significan. Por eso lo traje ante usted.
- Estas marcas nos dicen que está roto. Descompuesto. Inservible. Con esto no podemos hacer nada. Échaselo a los perros.
- Pero, es el primero que nos llega desde hace meses. Este indeseable así lo pidió.
- Para recoger basura no estamos nosotros. Tíralo.
- ¿No puede hacer nada con él?
- No, y si no haces lo que te ordeno, acabarás como su dueño. Triste, vagando por un pedazo de amor. Y muerto, sin piedad. Yo no hago excepciones, si tú me lo das, yo me lo quedo y luego hago lo que me place con él. Un corazón destrozado solo sirve para alimentar a los canes. No me contradigas, último aviso. Échaselo a ellos y que hagan lo que quieran con él. No creo ni que les guste. No sirve para nada. Hazlo. Ya.
- Sí, milady...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario