lunes, 15 de septiembre de 2008

Carta a mi mismo

Querido yo:
Te escribo esta carta para mostrarte como eres y recordarte quien eres. Nunca llores, nunca te desilusiones, y lo más importante: nunca mires atrás, pues lo que atrás quedó solo es odio, tristeza, y también algunos buenos momentos. Eres una persona capaz de sacar una sonrisa a cualquiera, incluso en su peor momento, debes aprovechar ese don. Has tenido demasiados falsos amigos, cierto es, pero los importantes son los que aún te quedan, esos que siguen ahí en todo momento, ayudándote en lo que pueden. Tu deber es cuidarlos, porque merecen la pena. Ellos son los que de verdad te hacen sonreír simplemente pensando en ellos.
Tú eres esa persona que defiende sus ideales por encima de todo, sabes que nadie está por encima de ti, al igual que tú no estás por encima de nadie. Nunca has creído necesitar cariño, pues nunca te han dado mucho, pero sabes que te gusta oír algo bueno de ti de vez en cuando, y para eso tienes a tu gente, Miriam, Maider, Olga, y más personas que te lo demuestran día a día.
Una persona que no le importa lo que piense de él la gente, tú eres como eres y no deberías cambiar nunca. Siempre buscando el camino difícil, lo que más cueste, pues así te pones a prueba, ¿verdad? En el fondo eres un poquito cabezota, pero te da igual. Si quieres algo, sea como sea lo vas a conseguir, como si tienes que esperar tres años o más. Y aunque la gente te diga que no lo vas a conseguir… sabes que no tienes nada que perder, y si eso de verdad te importa tanto, tú luchas por ello hasta quedar exhausto. Si estás triste procuras no aparentarlo, para que los demás puedan pasárselo bien sin que les amargues el día. ¿Y tú piensas que eres una mala persona? Todos pensamos cosas malas de vez en cuando, pero tú en cuanto las piensas te arrepientes de ello. Eso no es ser mala persona.
Llevas una mala racha, es cierto. Las cosas no te van bien con tu familia, con tus amigos… en fin, casi nada va bien, pero no te preocupes, tarde o temprano llegarán tiempos mejores, alguien como tú se lo merece, o si no me crees, ya verás.
Bueno, creo que ya va siendo hora de despedirnos, nunca olvides quien eres, nunca dejes que nadie pise tus sueños, y lo más importante: nunca cambies.
Un saludo
Juan Carlos

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