En un mundo devastado por el odio y el dolor, un pequeño acto puede dar la vuelta a todo. Dos pequeñas luces que se encuentran pueden iluminar todo juntando sus fuerzas, en una unión perfecta. Buscar esa luz es un pequeño paso, encontrarla, es uno mayor. Pero una vez que se logra, todo vuelve a crecer de nuevo, poco a poco, pero sin descanso. Desde un primer momento comienza a crecer la hierba de la esperanza, aunque se ralentice su curso en las zonas más sombrías del temor, pero tarde o temprano todo renacerá. O al menos, eso es lo que se espera.
Gracias.
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